Fraseo y mutación
por Sergio Alvarez
Hola. La vez pasada hablamos de articulación y ritmo, ahora vamos a dar un paso más arriesgado. Supongamos una frase como la que muestra la figura 1A; todos sabemos frases y yeites, pero generalmente los usamos en forma automática. Una forma de hacer rendir más esta frase es buscándole otra digitación (figuras 1b y 1c), lo que nos va a permitir tocar la misma melodía en otros lugares del diapasón y, por lo tanto, con otra cualidad tímbrica. Hasta aquí, una parte.

FIGURAS 1A, 1B y 1C |
Ahora imaginemos un viaje que hagamos habitualmente, por ejemplo: Corrientes y Medrano hasta Independencia y 9 de Julio. Podemos tomar el 24, o tomar el subte B y combinar con el C, podemos caminar hasta Rivadavia, tomar el subte A y combinar con el C, etc. Las combinaciones son muchísimas si agregamos o salteamos medios de transporte. Volviendo a nuestra frase, podemos imaginarla como un “sendero” en el diapasón, y que al recorrerlo hacemos sonar una melodía, cualquier cambio que hagamos en el recorrido redundará en una variación de la melodía. Teniendo en cuenta el sendero original, podemos comenzar a aplicar pequeñas mutaciones de la siguiente forma: omitiendo notas (figura 2a), cambiando la secuencia (2b), el ritmo (2c), el ritmo y la articulación (2d), permutando y repitiendo fragmentos, etc.

FIGURAS 2A y 2B

FIGURAS 2C y 2D
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Además podemos agregar notas, desplazarnos por octavas y tocarlas en diferentes zonas del diapasón. Recuerden, ¡esto con una sola frase! Traten de aplicar este concepto, en parte o en su toalidad, con frases o yeites de ustedes. La figura 3 muestra la misma frase más desarrollada. El nombre con que bauticé este concepto es “Principio de mutación genética de los senderos”.

FIGURA 3 |
Hasta la próxima.
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