(Publicación desconocida) - ¿octubre? de 1996
“Porco”
Por Gustavo Kisinovsky

“Una biblioteca maravillosa de personajes, situaciones y sensaciones”

Se iniciaron exactamente hace cuatro años. A los dos ya habían ganado la Bienal de Arte Joven, un concurso de bandas nuevas que organizó la radio Rock & Pop, y agotado los quinientos ejemplares de su primer disco, de producción independiente. Más de uno ha quedado seriamente afectado tras presenciar un espectáculo de Porco. Es que Sergio (guitarra), Gabo (voz), Gustavo (bajo) y Eduardo (batería) son mucho más que buenos músicos, su preocupación por otros aspectos más allá de la música es superior a la de otras bandas.

Rock duro, rápido, deforme. Su música es difícil de enmarcar. “Hacemos básicamente canciones de rock —cuenta Sergio—. Canciones con instrumentación de rock, y cuando podemos agregamos otras cosas. Les damos un tratamiento realista. Nos gusta vestirlas de formas diferentes a las que se escuchan habitualmente, deformar”.

Sus letras inquietan, chocan, molestan. “Las líricas no son un producto de mercado —dice Gabo, quien las escribe— para salir con un target definido. Así salieron las canciones del primer disco: sexo y escatología. Este segundo disco —que ya tienen grabado y no saben cuándo va a salir— es de relaciones. Relaciones, pero no en el comienzo, en el medio y en el final. Relaciones. Personas inquietas en medio de relaciones en esta época. Relaciones de amor, de odio, de muerte. Es una lírica de síntomas. No creo en la gente que explica lo alternativo, que explica lo que todavía se está desarrollando. Yo no puedo ver si tengo las cosas encima. Yo describo los síntomas y listo. No puedo meterme en bandas que la tienen muy clara respecto a sus líricas ya sea ‘salven a los indios’ o ‘vino y cerveza’. Mi realidad es difusa. Es la realidad clase media argentina modelo ’96. Es una realidad compleja. No se reduce nada más a si te peleaste con tu novia, si te emborrachaste en la esquina o la conquista”.

Como para que quede clara la diferencia con otras bandas, Sergio remata “en algo somos distintos, y eso lo marca la inquietud. Somos inquietos. Ni mejores, ni locos, somos distintos. Vivimos la realidad musical, incluso desde las letras, de una manera diferente. No nos dejamos llevar por lo que es el medio y algunas tendencias del país. Tampoco nos movemos en base a la amistad. Tenemos mucho respeto por el arte. No es que estábamos esquizofrénicos y necesitábamos descargar”.

La energía con que exponen su arte puede llevar a conclusiones erradas. “Esto no es ningún tipo de catarsis —aclara Gabo—. Odio que digan ‘la suerte de terapia’. Yo sigo igual de denso antes y después de escribir. No se me va nada y no me llega nada nuevo. Nada más la satisfacción de haber hecho algo que yo considero bonito. O al menos que ayuda a otro tipo de personas. Sé que auxilia el hecho de poder llegar a escuchar o leer algo que se parece a uno. Porco es una especie de placebo. Es una especie de pastilla que tomás y decís ‘me tengo que tomar otra dentro de dos horas’. Ningún arte te ayuda a nada”.

Por lo que nos cuenta Sergio, parecen tener una idea más o menos clara de lo que esperan del arte. “El gran arte ayuda a la gente a conocerse espiritualmente y sobrellevar algunos momentos. No le cambia la vida a nadie. Es muy peligroso considerarse algo más que un testimonio. A lo sumo podés considerarte un vehículo de comunicación con otras almas Mirá, hay un tipo que piensa y siente como yo. Eso pretendemos, nada más (y nada menos)”.

Un hombre desnudo sosteniendo a otro, un simple strip tease, Gabo cantando colgado de un balcón o acariciándote, todo puede ocurrir en un show de Porco. “Buscamos la fascinación. Recuperar la sorpresa. Recrear una enfermedad sin estar enfermo. Volver a eso de dos mil años atrás de tocar a la gente. Recrear unos tres minutos de locura sin estar locos. El músico de rock está comprometido con su filosofía y punto. Yo soy muy vulnerable para mostrarme. Yo no me muestro. Muestro mis personajes. Recreamos. Es ópera. Es Wagner. Necesito que la gente pueda tocarme. Que la gente vea que no le voy a pegar, que es un personaje. Una banda de rock tiene tanto para mostrar: ¿por qué va a tomar una sola faceta? Porco tiene una biblioteca maravillosa de personajes, situaciones y sensaciones. Lo hacemos con una velocidad asombrosa, que desconcierta. Somos eso: una banda de rock. No lastima. Que la gente sea desenfadada para pensar, es lo mejor que les podemos brindar. Hay bandas que se arman un manifiesto desde la pilcha, el pelo, y eso es pobrísimo. ¿Por qué ser una cosa si se puede ser muchas?”.

Transgresores, escatológicos, pornográficos, han dicho algunos. Inquietantes, poéticos, podemos decir otros. Mejor, pasen y vean.